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Bruno Huber
Artículo publicado por la revista Mercurio-3 Nº 6 (Primer trimestre 1988)
El horóscopo como el reloj de la vida. Un nuevo método de Astrología psicológico - evolutiva. Las fases de la vida a través de las doce casas.

Cuando rondaba los cincuenta años, descubrí casualmente el método de la Progresión de la Edad (PE). Ello dio motivo a varios años de intensivas investigaciones. Que yo sepa, actualmente éste es el método de progresión que más profundiza en el terreno psicológico''''. La diferencia entre este sistema y otros métodos de predicción estriba en el hecho de que estamos en condiciones de trabajar con las reacciones psicológicas básicas que se desprenden de una carta natal, simplemente utilizando un elemento como el tiempo y siguiendo su curso a través del horóscopo. Para esta operación no se precisan otros factores externos, como pueden ser los tránsitos, etc.
Casi todos los métodos de predicción señalan puntos singulares en el tiempo en los que pueden coincidir simultáneamente un número de .aspectos. Estos constan de una serie de atracciones o irritaciones que se supone despiertan emanaciones en el tiempo y en el espacio. En otras palabras, esperamos que las cosas ocurran. Pero para entender la Progresión de la Edad, debemos cambiar nuestra manera de enfocar la interpretación. La progresión de la Edad (PE) es una propuesta psicológica eminentemente holística para comprender a los seres humanos y sus vidas. No especula con los acontecimientos de carácter que son motivados por constelaciones aisladas.
Si trabajamos con la PE, no estamos intentando descubrir cuándo y qué es lo que pasa o qué podría suceder, sino que intentamos comprender por qué suceden las cosas y qué significación tienen para nuestra evolución. Con la PE descubrimos - siguiendo su curso a través del tiempo- que existen cambios en nuestra conciencia, que nos damos cuenta de lo que nos sucede y sabemos cómo debemos resolver nuestras vidas en beneficio propio y de las necesidades internas.
La PE muestra los procesos psicológicos que ocurren en nuestro espacio interior y que, en la mayoría de los casos, motivan los acontecimientos reales y por tanto son verdaderas razones de los síntomas externos y sus formas de manifestación, las cuales, nos parecen tan importantes. Solamente en estas áreas íntimas de nuestra experiencia es donde debemos aprender el duro camino de la vida en su recorrido a través del tiempo. Por consiguiente, es evidente que los.
hechos y acontecimientos en sí no siempre son psicológicamente relevantes, pues en su gran mayoría son simplemente los síntomas externos de los procesos emocionales y mentales.
El «síntoma del evento» - los intentos de calcular y predecir por medio de tránsitos, progresiones y otros métodos que precisan fechas, la calidad y duración de los acontecimientos- puede convertirse en un error fundamental en Astrología. Es muy difícil comprobar las verdaderas causas de los sucesos, especialmente cuando se descubren un número de aspectos para una fecha concreta y deben ser integrados en la carta natal. Es muy frecuente que se lleguen a conclusiones erróneas. Esto mismo puede aplicarse en otras áreas profesionales en las que el «síntoma mental» es corriente, como por ejemplo, en el campo de la Medicina.
En el pasado, la Astrología sólo pudo acumular conocimientos en términos de síntomas, en buscar correlaciones entre los movimientos celestes y los acontecimientos de la Tierra, incluyendo a los hombres que la pueblan. En aquellos tiempos no se poseían los actuales conocimientos científicos y, por tanto, la mente no estaba preparada para entender las conexiones existentes entre los procesos psicológicos internos y los actos o acontecimientos externos. En las últimas centurias, nuestro nivel de conocimientos ha cambiado muy considerablemente. Hoy día podemos comprender las causas de nuestras acciones. La Progresión de la Edad en el horóscopo, nos muestra el seguimiento de las causas y los efectos, con sus consiguientes cambios en las actitudes psicológicas b& aacute;sicas a través del curso de la vida.
En la Psique Humana se efectúan constantes procesos evolutivos que sólo tienen relación potencial con las situaciones del mundo circundante. Por un lado están las motivaciones individuales recónditas e inconscientes y los mecanismos de defensa que promueven constantemente ciertas experiencias deseadas. Por otro lado, la vida sigue su curso y presenta una serie de estímulos, atractivos, irritaciones, etc., que parecen exigir nuestra reacción. Pero con frecuencia, ésta no son motivo de felicidad. Entonces podemos intentar dominar u obstruir la realidad, aunque si ésta coincide con nuestra voluntad individual lo entendemos como una suerte que no debemos desperdiciar.
Con lo métodos clásicos de progresión se eligen puntos en el tiempo de los que se deducen elementos singulares fuera de su primer tiempo de secuencia. Luego se miran estos factores como si se mirase a trav& eacute;s de una lente de aumento. Este «efecto de aumento» hace que se intensifique la importancia de un sólo factor y muy probablemente se pierda la visión de conjunto de la situación. Esta forma de mirar aisladamente a las constelaciones suele producir un temor inconsciente, puesto que hemos estado manipulando una perspectiva sin fondo y corremos el peligro de reaccionar como seres hipnotizados con acciones manifiestamente condicionadas. Con la utilización del PE, cuando se intenta definir claramente una situación, el peligro de perderse en detalles es mucho menos inminente puesto que resulta más fácil visionar conjuntamente todos los ciclos de la vida en una carta natal.
Cuando se utiliza la PE se parte de la idea básica de que la vida humana debe comprenderse en su totalidad. Un simple punto, hecho o suceso nunca puede tener una influ~ncia mayor. Cada acontecimiento de la vida se origina a partir de un precedente anterior que lo condiciona. No puede existir un acontecimiento aislado o imprevisto por simple que sea. Siguiendo el recorrido de la PE en la carta natal podemos ver que cada constelación influye individualmente en un número de estados de evolución (según los aspectos secuenciales de la PE en esta constelación). Una observación más: antes de utilizar plenamente la PE primero deberemos comprender el significado de la carta natal como tal.

El método

Todas las operaciones de la PE se aplican sobre el sistema de casas. El Punto de la Edad es un punto de seguimiento que recorre las doce casas al tiempo que la vida sigue su curso. La medida es de 72 años para todo el círculo, lo cual evidentemente, no significa que al ser completado el círculo se acaba la vida sino que el Punto de la Edad inicia un nuevo ciclo.
Si dividimos estos 72 años por doce, que es el número de casas, obtendremos el número 6 que significa que la PE necesita 6 años para recorrer una casa. El Punto de la Edad inicia su viaje en el momento de un nacimiento o en el Ascendente. Naturalmente, se mueve en dirección contraria a las agujas de un reloj y, al sexto cumpleaños llega a la cúspide de la casa segunda, a los 12 años llega a la cúspide tercera, etc.
De todo ello, es obvio que estamos en disposición de visualizar la carta natal como una especie de reloj que se mueve a través de las casas y muestra la vida como «haciendo un recorrido a través del propio carácter». La mejor definición para el Punto de la Edad es como «un foco de conscienciación» que se mueve durante estos 72 años a través de sus propias posibilidades (las constelaciones natales).
Astronómicamente, el número 72 es importante. El movimiento de precesión del Equinoccio Primaveral retrocede un grado cada 71,71 años. Por esto, 72 años viene a ser la 360ava parte del ciclo completo de retrogradación del Equinoccio Vernal. En otras palabras, en 72 veces 360 años (exactamente 25816 años) el Grado Cero de Aries vuelve a la misma posición. A este período de tiempo se le llama el Año Cósmico o de Ptolomeo. En consecuencia, al número de 2151 años, que son los 30 grados de movimiento precesional, se le denomina el Mes Cósmico y 72 años es un Día Cósmico. Ciertamente, el ser humano puede ser comparado a «un día de vuelo cósmico» (Eintagsfliege).
En términos de división del Círculo (armónicos) la PE - además de las divisiones clásicas de 360° (12 x 30)-, se basa en las divisiones numéricas de 72, 6, 5, etc.
-360º / 72 años = 5º en un año (medida aplicada a los grados de una casa)
-72 años / 12 casas = 6 años por casa
-6 medidas anuales de 5º c/u, suman 30º (que es igual a la doceava parte del conjunto)
- La PE recorre un grado de una casa en un quinto de año (72 / 360°) ¡que son 72 días!
Por todo esto, los números 5 y 6 son claves, que en términos de Numerología o de Armónicos significan que la PE expresa aspectos de la vida humana que tienen que ver con: la propia realización y el desarrollo evolutivo.
En nuestro Instituto utilizamos el método de casas del Dr. Walter Koch. Otros sistemas como el de Plácidus, Campanus, etc., no sirven para la PE. Por regla general, las doce casas de una carta natal no son iguales. Por esto, la velocidad en que se mueve el Punto de la Edad a través de los signos es diferente. La medida anual debe ser calculada de acuerdo con la medida de cada casa.
El método de la PE nos permite calcular las situaciones de la vida con gran exactitud precisando la semana o incluso el día. Claro que para esta precisión se requiere conocer con gran exactitud la hora de nacimiento. Este sencillo sistema de progresión también ha resultado ser un método fácil, pero muy preciso para rectificar la hora natal.

Los principios de definición

La PE (Progresión de la Edad o Punto de la Edad) muestra una sensibilidad hacia ciertas situaciones y áreas de la vida, definidas en ciertos espacios de tiempo. Por esto, las casas o áreas de la vida psicológica deben ser entendidas como espacios prácticos y reales en función de las capacidades emocionales y mentales dentro del propio ser humano. Cuando la PE cruza o aspecta una posición planetaria en la carta natal origina que nuestro foco de concienciación se adentre en un planeta y se iluminen todas las posibilidades, problemas y factores psicológicos relacionados con este planeta. Fenomenalmente, podemos analizar nuestras reacciones que condicionan las situaciones de la vida desde muy diferentes caminos, pero nuestra reacción personal siempre se originará a partir de nuestra estructura psicológica interior. Extrañamente, muchas personas no se dan cuenta de este factor y, como la gran mayoría, son pasivamente inconscientes y esperan que las cosas ocurran o por el contrario se identifican activamente con los sucesos que experimentan.
Pero es posible comprender nuestros esquemas y mecanismos de reacción analizando detenidamente la constelación que ocupa la casa en que se halla presente la PE. Aquí sí que pueden ser aplicados nuestros conocimientos de las cualidades propias de cada signo y cada casa. Y, si traducimos las definiciones habituales de las casas natales en términos de tiempo, cada casa resulta ser un período de la vida. Más adelante trataré sobre ello, pero ahora debemos considerar una complicación que se presenta con el hecho de que deben ser distinguidos dos ciclos diferentes en cualquier definición.
El ciclo que corresponde al sexto año de un paso de la PE a través de una casa se inicia con una actividad máxima en su cúspide, la cual va decreciendo paulatinamente hasta que alcanza su fuerza mínima. El primer ciclo es activo y extrovertido. Las primeras energías son muy poderosas y totalmente dirigidas hacia el exterior. El segundo ciclo podría ser denominado como una fase pasiva e introvertida en que el impulso de las energías es calmado y la actividad de la vida va dirigida hacia adentro.
Para expresarlo en términos de movimiento: en cada cúspide tenemos el punto de mayor actividad, luego sigue una suave disminución o descenso hasta el punto mínimo que hallamos en cada casa según la conocida proporci& oacute;n del «Sector Dorado». Después de haber transitado la cúspide respectiva, la PE alcanza este punto de menor actividad hacia los 3 años y 8 meses. Después, la curva de la energía asciende nuevamente y necesita 2 años y 4 meses para llegar a la siguiente cúspide.
Refiriéndonos a la proporción conocida como el «Sector Dorado» de cada casa, que nosotros la denominamos Punto Bajo, también es de máxima importancia cuando allí se ubican constelaciones y planetas, pues si están en el Punto Bajo o próximos a él parece que su trabajo es más interno y sus efectos no pueden ser totalmente aplicados en un sentido externo. No son los planetas «exitosos» de la carta, pero pueden ser de la mayor importancia espiritual.
Citaremos un ejemplo: cuando el Sol se halla cerca de la cúspide de una casa, se experimenta una seguridad propia acentuada y una actividad relativamente exitosa de la voluntad de la persona. La manifestación individual en el mundo circundante se expresa mejor cuando el Sol está en una cúspide. Pero, si el Sol se halla situado cerca del Punto Bajo de una casa, la voluntad y seguridad en sí mismo será baja, a no ser que existan otras compensaciones en la carta - por este motivo, algunas personas tienen amor propio e intentan demostrar su voluntad, aunque normalmente, con resultados menores, especialmente en la juventud. Generalmente, estas personas no son aceptadas con facilidad por los demás y por ello, suelen ser poco eficientes en lo que realizan.

Cinco principios importantes para la definición de las posiciones de la PE:

El Punto de la Edad siempre conlleva una nueva remodelación de la conciencia de un problema o señala una época evolutiva o de particulares posibilidades en varias fases de la vida cuando:
1. La PE transita una cúspide y entra en otra casa con un nuevo planteamiento psicológico.
2. La PE transita un Punto Bajo, requiriendo un replanteamiento, un cambio en el estado de conciencia.
3. La PE entra en un nuevo signo. En estos casos, especialmente, se produce un cambio de actitud básica hacia la motivación de intereses que depende de la cualidad del signo entrante para que tenga lugar en un plano consciente o inconsciente.
4.La PE forma conjunción u oposición con un planeta, activando las energías planetarias respectivas (la conjunción y la oposición con la PE son aspectos positivos, pues ofrecen mejores posibilidades de conocimiento y producen situaciones que fomentan la resolución de los problemas e intensifican el desarrollo de la personalidad).
5.Se forman aspectos exactos con los otros planetas de la carta natal (orbe de 1º).

Breves consideraciones sobre la PE en cada una de las doce casas

La PE inicia su viaje en el Ascendente y permanece 6 años en esta casa. La perspectiva psicológica de la casa condiciona las actitudes básicas hacia las situaciones circundantes.

Casa Primera (0 a 6 años): Los primeros seis años son regidos por las primeras expresiones personales del niño, por su manifestación individual y egocéntrica. El niño debe convertirse en una entidad física y psíquica. Hacia el cuarto año de la vida (Punto Bajo), se vive la «Fase de Trotz».
Casa Segunda (6 a 12 años): El niño es consciente aquí de su propio espacio en la vida. La persona experimenta un proceso de estabilización anclando en su suelo. Para ello el niño necesita una tierra base. Es un proceso de tomar posesión del propio espacio, de los objetos y, a veces, de las personas.
Casa Tercera (12 a 18 años): Se despierta un interés creciente por el conocimiento propio y el mundo circundante, el resultado es una capacidad creciente para aprender. El interés por el conocimiento intelectual es cada vez mayor. La meta se basa en acumular todo el conocimiento que sea posible sobre este mundo. Esto conduce a una mayor confrontación con el mundo, especialmente en los niveles emocionales. Es la época de la pubertad y el cuerpo del niño cambia con el crecimiento. En primer lugar, la sexualidad se convierte en una experiencia física o corporal y solamente después, generalmente entre los 16 y 18 años, las lágrimas emocionales empiezan a controlarse.
Casa Cuarta (18 a 24 años): Aquí se encuentran los primeros conflictos reales con el propio entorno, con la familia y el colectivo personal. Es el proceso de desarraigo de las bases familiares para construir libremente las identificaciones con su nueva familia o el entorno colectivo elegido por él mismo. Los ideales superiores son impotentes y los módulos selectivos irradian simpatía hacia los que tienen unos mismos ideales, con los que se espera encontrar unas nuevas experiencias emocionales.
Casa Quinta (24 a 30 años): Después de tener una experiencia de contacto en un marco más colectivo como es la casa cuarta, aquí la confrontación individual con los demás empieza a ser conocida. La experiencia en sociedad enseña cuáles son los propios límites. La aventura de la propia expresión, especialmente en el campo erótico, puede ser criticada, interrumpida o incluso bloqueada por pruebas similares de los compañeros personales. La necesidad de control de mando sobre otras personas es muy fuerte. Naturalmente, lo mismo puede ser aplicado a la vida profesional u otros campos. Muchas veces cobra importancia el jugar el rol del héroe querido y el desarrollar una conducta de comportamiento para impresionar.
Casa Sexta (30 a 36 años): Es el período de la vida de máxima concentración encauzada hacia la existencia material y la expansión económica, pero también con suma frecuencia, es de crisis existencial. Algunas personas son conscientes de su ineficacia profesional, otras se dan cuenta de su falta de éxito y sienten vagamente, o están totalmente convencidos, de que no van por la vía recta en su trabajo. Debería ser una época para reconsiderar la propia estabilización profesional. La pregunta: «¿Estoy haciendo lo que debo para ganar dinero?» debería ocupar un lugar preeminente y debería permitir que se formularan consideraciones como si las actividades existenciales deben ser algo más que una clase de trabajo el cual es posible realizarIo con plena convicción y de acuerdo con las propias características y capacidades. En este período, las pruebas y errores pueden conducir a una depresión de larga duración, pero cuando se descubre la verdadera ocupación y posición en la vida, con la que, por un lado, se encuentra una demanda actual en el comportamiento de la sociedad y, por el otro lado, la propia expresión puede ser potencializada.
Casa Séptima (36 a 42 años): El tema de esta casa es la estabilización social. El Descendente aporta unos objetivos principales que tienen que ver con los cambios armónicos y correctos que se producen en el entorno. Los contactos y acuerdos deben ser mutuamente fructíferos y agradables. Aquí, las necesidades subjetivas de una de las partes no son aceptadas. Todas las consideraciones referentes a los contactos e intercambios de relación deben ser más objetivas que antaño. Los estándares sociales de dar y tomar deben cumplirse. Los pensamientos de utilidad o de sacar un provecho y la tendencia de crear unos lazos de cariño pueden ser importantes, aunque suelen ser calculados fríamente para que se saque más utilidad por ambas partes.
Refiriéndose a la relación y contacto, la casa séptima no sólo tiene que ver con el matrimonio sino también con las asociaciones comerciales y profesionales, a veces también con las responsabilidades públicas. Todos estos lazos legales deben ser considerados en términos de gran alcance, puesto que tienen que moldearse cuidadosamente para que duren mucho tiempo.
Casa Octava (42 a 48 años): Aquí, es la confrontación con la sociedad como tal. Es importante valorar las relaciones propias con el entorno pero en su conjunto, como una estructura, y no como contactos individuales y relaciones personales. La finalidad de esta casa es la posibilidad de darse cuenta del verdadero significado y el íntimo propósito de la comunidad, para poder trabajar para esta realización y establecer unos contactos y posiciones permanentes con la sociedad. Aquellos que intentan guardar las apariencias y persisten en formalidades de estima y posición no encontrarán energía ni tiempo para concentrarse en los valores internos. Generalmente, la casa octava es aceptada como de crisis, de muerte y de renacimiento. Muchos ideales que se han arrastrado desde la juventud, o la adolescencia, pueden ahora ser confrontados con el duro camino de la realidad, desatando unas crisis que a veces son de importancia considerable. Antiguas ideologías u objetivos largamente deseados pueden encontrar su final, o todo lo contrario, seguir de nuevo una vez limpiado el camino, en cierto sentido significa un renacer. En la vida moderna, a esta. época se la denomina como la crisis de la media edad. El significado de este período es un cambio básico de la actitud mental. La filosofía de la vida tiene que ser: cambiada a trav& eacute;s de la experiencia acumulada, para que se ajuste más a las necesidades personales, con una renovada filosofía global que abarque todas las cosas.
Casa Novena (48 a 54 años): Es la casa del pensamiento individual, de la ética personal o la filosofía; la manera de mirar la vida debe madurar y crecer en el marco de la verdadera autonomía espiritual. Ahora tienen que ser examinadas las grandes cuestiones que probablemente nunca habían sido abordadas (como por ejemplo: cuál es el sentido de la vida). Si no se sigue este proceso puede transformarse en una fase de frustración. Es bien conocida la crisis de carencia de sentido. Uno debe darse cuenta de que en esta época tardía debe alcanzar y satisfacer sus deseos y objetivos puramente personales. La mente tiene que orientarse hacia dimensiones suprapersonales y hacia las tareas respectivas que de ello se derive. El egocentrismo, la obstinación o incluso la rebeldí a que para satisfacer nuestras ambiciones deben ser abandonados en los anteriores períodos, y ahora aquellas actitudes nos pueden parecer infantiles, puesto que conducen a la soledad afectiva. Se trata de la fase de reorientación definitiva, desde una realización personal, hasta el servicio a la sociedad.
Casa Décima (54 a 60 años): El tema de esta casa es la verdadera autoridad para aquellos que han estado acumulando conocimientos, habilidades y verdaderos valores espirituales. El sentido de la competencia pierde valor y es independiente del objeto a considerar. En cualquier caso, la verdadera autoridad es superior cuando está adornada de cualificaciones y capacidades que pueden ser espirituales o materiales, pero que por sí mismas no tendrán pretensiones de autoridad o de coacción. Si el largo proceso de preparación ha sido llevado por el camino recto, la propia individualidad se ve premiada con el reconocimiento, y el resultado puede ser el poder ejecutar unas mayores responsabilidades, inclusive el dirigir diversas funciones para la comunidad.
Casa Onceava (60 a 66 años): La culminación de nuestra vida ya ha transcurrido, por esto, la verdadera actitud es de no esperar nada del mundo, sino ofrecernos a él. Es beneficioso vivir algo retirado de la agitada superactividad mundanal o de la vida en comunidad. Durante estos años se han venido acumulando muchas experiencias enriquecedoras. Esta constituye la razón por la que muchas personas escriben su autobiografía en este período. Es uno de los resultados de digestión mental de experiencia en el conocimiento. Existen otras formas de transmitir el fruto de este conocimiento y experiencia de la vida a los jóvenes que pueden sacar provecho de ello. Muy frecuentemente, este proceso de fermentación es compartido con un grupo de amigos. Por un lado, el número de contactos es menor aunque más selectivo, con el objeto de encontrar verdaderos amigos de calibre mental y espiritual similares. Aquí, el hombre, después de aportar su trabajo al mundo, debe tener su camino libre y considerar con calma y objetividad las cuestiones generales referidas a la humanidad, alejado de los intereses personales. Es la edad que da nacimiento a muchos ideales básicos que conciernen al ser humano y a sus funciones sociales. Grandes ideales, pero también con mucha frecuencia ideologías que principalmente son derivadas de estos reducidos grupos de amigos. Es muy probable que se hayan escogido entre los que se han conocido a través de la casa quinta. Son jóvenes y puros y tienen necesidad de identificarse con grandes objetivos.
Casa Doceava (66 a 72 años): Finalmente, con esta última casa hemos llegado al punto más alejado del mundo externo. Aquí debemos hallamos a nosotros mismos. El mundo nos ha dejado solos y debemos aprender a familiarizamos con nuestra más íntima esencia humana. Para la mayoría se trata de un período difícil, pues suele ser muy mal comprendido. El hecho de que los del mismo grupo vayan desapareciendo día a día debería ser aceptado positivamente y su resultado traducido en soledad no es motivado por la culpa o la falta de amor del joven mundo circundante. A esta edad el ser humano debería consagrarse al desapego total de las cosas del mundo y prepararse para un nuevo inicio.

La PE cruzando de nuevo el Ascendente, a la edad de 72 años, puede aportar un nuevo estímulo. En uno o dos años muchísimas personas vuelven a sentirse nuevamente enérgicas y activas o al menos se sienten mucho mejor físicamente que en el período de la casa doceava. Visto astrológicamente, se vuelve a pasar por las mismas posiciones planetarias, en las casas primera, segunda, etc., como en la edad infantil. Podemos experimentar situaciones, sentimientos, etc., que de algún modo parecen familiares, es como si reexperimentáramos las condiciones vividas en la infancia. Pero en este período se vive con pleno conocimiento y con la experiencia de 72 años de vida o más. Parece totalmente lógico que se tenga una cierta suerte para entender cómo las raíces básicas de la existencia han conducido magníficamente al hombre hasta el momento presente. Y la visión de la vida, que se presenta como un fenómeno general, será más enriquecedora que antes. Esta edad puede convertirse en una vida rica de matices.
Esta breve exposición no es una filosofía. Mejor, es un resumen de mis investigaciones con la aplicación de la Progresión de la Edad en las diferentes fases de la vida. Estas consideraciones no deben ser entendidas como simples recetas de la vida, sino que deberían servir para estimular a los lectores para que sondeen en la vida y para que el astrólogo pueda ayudar con una visión más dimensional.
   

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