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Lola Flores y Carmé Olivé.

Resumen de la interpretación efectuada por l'Associació d'Astrología de Catalunya, para las Jornadas del Mediterráneo de 1994, en Peñíscola.

Editada por Cyclos (Informativo de la Asociación de Astrología de Catalunya), Nº 7 (primavera/verano 1995).

Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898, a las 12 de la noche, en Fuente-Vaqueros (Granada), y murió el 19 de agosto de 1936 en Granada.

Vivió hasta los 8 años en las fincas que poseía su padre en el campo. Su gran amor por la naturaleza, que abarcaba desde el más pequeño pájaro, insecto o planta, hasta el árbol más alto, inundó de un sano amor por la tierra su mundo mental, intelectual y físico.

Dentro del esquema familiar, destaca el factor decisivo de la música. Federico heredó esta facultad, y también su pasión por la poesía, que junto con la sensibilidad poética y artística, constituyen su legado.

Sumamente comunicativo y muy generoso -con toda una infancia feliz a su alrededor-, le gustaba vivir y disfrutar enormemente de la vida, gastando bromas a sus amigos, pero nunca se vio a sí mismo con humor, pues interiormente las crisis y las luchas internas se entremezclaban.

Al observar su mapa astral, destacaríamos el eje IV – X y III – IX con varias oposiciones: la Luna expuesta al exterior, viviendo de cara al mundo, y sus vivencias afectivas y emocionales guardadas en un arcón, en un pozo negro y oscuro, con gran intensidad y profundidad, difíciles de poder ser expresadas al mundo y a la claridad (Plutón conjunción Sol en el FC).

Sus pensamientos los plasma y los vive al escribirlos e incluso al interpretarlos en sus obras literarias, en el teatro, cuando recorre España con su “Barraca” (mercurio en casa III, su signo solar en Géminis).

Algunas de sus amistades juveniles fueron: Dalí, Cernuda, Guillén, Falla, Etc. Recuerda Dalí en sus memorias, el “hechizo que ejerció Federico sobre él cuando lo conoció y fueron compañeros de habitación en la Residencia de Estudiantes, en Madrid.

En su obra existen como dos “polos” extremos: una poesía que nos comunica, que nos hace vibrar y vivir con todo lo que dice y expone, y otra poesía hermética, cerrada, que hay que llegar a ella, escudriñarla y entenderla.

Vida y muerte se entrecruzan en sus obras con gran naturalidad. El misterio envuelve el mensaje de “la Luna”, la cual es mencionada más de doscientas veces en su obra literaria: Luna, sangre y muerte se asocian continuamente.

Entre las innumerables obras y citas, podríamos destacar:

El Romancero Gitano: Un enfrentamiento en el caos y el orden, entre la libertad y la autoridad, entre distintas visiones de la vida.

Sonetos del Amor Oscuro:

Déjame en ser ansia de oscuros planetas

Pero no me enseñes tu cintura fresca.

Ni la noche ni el día tienen que venir

para que por tí muera

y tu mueras por mí”.

Bodas de Sangre:

Hay que seguir el camino de la sangre

hay que seguir la inclinación”.

Poeta en New York:

El mar recordó de pronto

el nombre de todos sus ahogados”.

Existe en su carta un énfasis en sus raíces personales, en el núcleo familiar, en sus asociaciones emocionales, lo cual tiene una relación importante con su infancia. La necesidad de volver y regresar al huevo, porque sus inseguridades eran fuertes, muestra la avidez y el deseo de llegar a sus profundos y misteriosos orígenes.

Rico interiormente, con vida propia aunque bloqueada y con necesidad de mostrala a la luz.

En sus últimos días, en el mes de julio de 1936, durante la sublevación militar, Federico huye y finalmente es encontrado y fusilado el 19 de agosto de 1936.

Su obra ha sido para España una confirmación de su vida, y para el extranjero una consagración de su muerte.