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Como siempre estamos trabajando para ofrecerle el mejor sitio del mundo astrológico... esperamos que lo disfrute y muchas gracias por su visita.

Saludos, Adrián Argüelles (Administrador).

   
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Fragmento del libro "Cómo aprender Astrología". Miguel García Ferrández. Editorial Antares. Salta, Argentina. 2004. Página 228 y siguientes.


La visión astrológica del universo personal, con su sistema de casas, nos permite deslindar los dos diferentes sectores de la vida de una persona. el sistema clásico de casas presenta una doble vertiente interpretativa; por un lado casas natales, y por otro casas solares. ambos sistemas están completamente imbricados, superpuestas unas sobre otras, de tal manera que pueden considerarse permeables, que la influencia de unas casas se percibe en las del sistema paralelo.


El sistema de casas opera en dos mundos diferentes, el mundo de las casas solares se corresponde con el mundo interno, íntimo, privado y personal, donde la voluntad puede actuar con libertad, mientras que el mundo de las casas natales se corresponde con el exterior, con el mundo i al cual la voluntad no tiene acceso para modificarlo. sin embargo, los sucesos que acontecen en un mundo también se perciben en el otro, de tal manera que un acontecimiento externo afecta también al área interna y viceversa. un estado anímico entusiasta hace aparecer al mundo externo de manera accesible, alcanzable y abordable, mientras que con el ánimo deprimido el medio externo aparece duro, frío, hostil y poco accesible.

Las casas natales son coordenadas que derivan del ascendente y de la tierra, tomadas en función de la hora de nacimiento, por ello el sistema de casas natales está originado por un orden horario terrestre, y son las que determinan al medio al que pertenecemos y nos sujetan a través de los horarios a un orden imperfecto y terrenal. mientras que las casas solares derivan de un orden celeste, se originan por la posición del sol y nos asocian al orden cósmico.

Aplicando la interpretación tradicional al primer orden, el de las casas natales, comprobaremos que este sistema está relacionado con el mundo circundante, ligado al mundo exterior o lo que se denomina el mundo real y se distingue porque está sujeto a horarios y fechas; en este mundo se presenta el entorno y la forma que tenemos para adaptamos a él a través de las actitudes y los horarios. desde bien niños nos educan a comer, defecar y dormir en un horario determinado; con el ingreso a la escuela aprendemos, entre otras cosas, a adaptarnos a un horario que acabará por regir toda nuestra existencia de una manera apenas perceptible pero que nos condicionará absolutamente. todo este proceso adaptativo se puede ver reflejado partiendo del ascendente natal, en este sistema se observa como acomodamos nuestra personalidad y nuestros horarios al mundo, porque no podemos influir directamente sobre él.

En el sistema de casas solares se toma al sol como ascendente. el sol representa al centro de la mente consciente, a la función psicológica más fuerte y se asocia con el ego, la voluntad, el amor propio, la creatividad; desde ese punto emergen nuestras perspectivas de ascenso en la vida, nuestras capacidades organizadoras y nuestra fuerza vital, el sol, como el ego o como la voluntad, no es algo estable ni estático. el astro rey emite protuberancias, chorros o llamaradas que duran varios días y alcanzan alturas de más de un millón de kilómetros, por analogía, el ego o la creatividad se manifiestan igualmente por oleadas, con intensidades variables, abarcando en ocasiones espacios extra individuales. en el sol celeste aparecen periódicamente manchas oscuras formando núcleos en los que las temperaturas descienden más de mil grados y se oscurecen intensamente, por analogía, en el amor propio y en la voluntad aparecen zonas oscuras y frías que no se pueden o no se saben manifestar en ciertos momentos. las casas solares son del dominio de nuestra mudable fuerza vital y representan al mundo particular y privado donde la voluntad se manifiesta abiertamente y está libre de sujeciones horarias.

El elemento básico que rige los órdenes del sistema de casas está compuesto básicamente por medidas de tiempo. las casas natales están sujetas a órdenes horarias y temporales centrados en la tierra, en su movimiento giratorio; mientras que las casas solares están regidas por el ordenamiento cósmico. entre ambos sistemas se aprecian medidas de tiempo divergentes, aparece una pugna para tratar de imponer su orden. visto de otra manera, por un lado estamos sujetos a un orden temporal terrestre, al horario y al calendario; es decir, al orden semanal de lunes a domingo, al laboral o festivo, al mensual o anual, y por otro, a un ordenamiento temporal celeste con sus ciclos, las más de las veces divergentes con los primeros. aquí es necesario reconocer que en nuestra época se aprecia un predominio del orden temporal y terrenal que nos aparta de los ciclos cósmicos que son la única guía hacia nuestro destino personal.

Llegado a este punto nos encontramos con el elemento tiempo, sistemas temporales o medidas del devenir de lo existente. estos órdenes serán nuestra herramienta de trabajo, forman el elemento a través del cual podremos operar.

Al tiempo se le conocen tres estados: pasado, presente y futuro; además, como en el sistema de casas, el tiempo tiene dos ritmos o pulsiones: un ritmo celeste que nos expande y un ritmo terrestre que nos contrae.

El pasado es el tiempo que pasó y las cosas que sucedieron durante su paso rítmico. el pasado es inmodificable, representa las diferentes cristalizaciones del presente; sin embargo, la percepción del pasado es flexible, se hace más corta conforme transcurre el tiempo.

El pasado es inamovible y el presente es demasiado corto para poder actuar de una manera efectiva sobre él, la percepción psicológica subjetiva del presente es extremadamente efímera, dura un instante que está calculado en tres segundos. el presente se escapa a la misma velocidad con la que pretendemos atraparlo, es demasiado escurridizo y excesivamente veloz, así que la única manera que tenemos para operar con el tiempo es en su estado futuro.

El futuro se corresponde con lo que está por venir, con lo que no ha sucedido aún. por otro lado, la percepción del futuro es absolutamente subjetiva; la apreciación del tiempo futuro puede ser nítida para unos y oscura para otros. el devenir se sujeta en las cosas que sucederán en ciertos instantes.

Los ritmos del devenir como elemento tiempo, son dobles, uno condicionado por las casas natales y sujeto por los calendarios y el reloj y otro por la casas solares y ligado a los ritmos celestes, ambas pulsiones van entremezcladas pero pueden identificarse con facilidad. por eso, los ritmos del tiempo futuro son el único estado del tiempo en el que podemos operar.

Por último, la percepción del tiempo parece contraerse o dilatarse. se contrae o parece más corto cuando se realizan actividades habituales sujetas al calendario y al reloj, y se dilata en el caso contrario o cuando no se está sujeto a horarios. la percepción del tiempo en los niños, por no estar adiestrada aún a los ritmos terrestres, es muy dilatada, mientras que en las personas mayores disminuye considerablemente. así que podemos decir que la percepción del tiempo es elástica y que se compone de ritmos de aconteceres, un ritmo habitual, sujeto al compás terrestre y asociable al sistema de casas natales y un ritmo celeste relacionado con las casas solares.
   
   

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